Concentración contra la extradición de Assange. Imagen: Monitor de Oriente.

  • La ministra de Interior británica firmó ayer una orden para extraditar al periodista
  • La última opción de Assange es recurrir al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos

Ayer, viernes 17 de junio, Priti Patel, la ministra de Interior de Reino Unido, del Partido Conservador, firmó la orden para aprobar la extradición a Estados Unidos de Julian Assange, el periodista australiano fundador de Wikileaks.

La orden viene dada después de que el pasado 20 de abril, la justicia británica autorizase que fuese el Gobierno del país quien considerase la extradición. Antes, en diciembre de 2021, Estados Unidos ya había ganado un recurso contra la sentencia de otro tribunal de Reino Unido que denegaba la entrega de Assange al país norteamericano por riesgo de suicidio (impedimento de la extradición en el sistema británico al que ya se habían acogido en el pasado con éxito, a diferencia del periodista, personajes como el dictador chileno Augusto Pinochet).

La justicia americana pide hasta 175 años de cárcel para el australiano, al que se acusa de 18 delitos por espionaje e intrusión informática desde que su medio, Wikileaks, publicase, entre otras, informaciones que demostraban los abusos y crímenes de guerra cometidos por el ejército y el Gobierno estadounidenses en la cárcel de Guantánamo (Cuba) y en las guerras de Irak y Afganistán.

Assange lleva tratando de evadir la orden de extradición desde 2012, cuando se refugió en la embajada de Ecuador en Londres durante siete años, hasta que, en 2019, el país sudamericano decidió retirarle el refugio.

Desde entonces, el periodista australiano se encuentra en una prisión británica de alta seguridad. Hasta el momento, a base de recursos, la defensa de Assange dirigida por su mujer, la abogada Stella Assange, con la que se casó el pasado mes de marzo, ha conseguido retrasar la extradición.

Sin embargo, tras la última decisión del Ministerio de Interior británico, la única opción que les queda a los Assange es recurrir al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, tratando de ampararse en la libertad de prensa para impedir el traslado a Estados Unidos. A esto se le teme no sólo por la condena de cárcel, sino también por la supuesta falta de garantías y el complicado estado de salud mental del periodista.

En el peor de los casos para el australiano, también parece existir la posibilidad de que el nuevo Gobierno de Biden le perdone y, así como ya había planteado en su momento el Ejecutivo de Obama, sentar un precedente para la libertad de prensa.

Por el momento, catorce días son los que tiene la defensa para presentar el recurso y que Europa decida, finalmente, qué ocurre con este caso que ya lleva abierto más de una década.

 

Pável Carballido. Jefe de Cultura y redactor.

“Lo más revolucionario que una persona puede hacer es decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo”. Rosa Luxemburgo