Óleo sobre lienzo de Francisco de Goya titulado «Los fusilamientos». Imagen: @museodelprado.

  • Desde 1983 se celebra el Día de la Comunidad de Madrid el 2 de mayo
  • Las obras de Goya invitan a reflexionar acerca de lo irracional de la guerra

El día 2 de mayo es la fiesta de la Comunidad de Madrid desde 1983 debido a la aprobación de la Ley orgánica 3/1983. En su artículo 4.4 se especifica que se toma esta fecha como Día de la Comunidad de Madrid en conmemoración al levantamiento del pueblo madrileño contra las tropas de Napoleón.

En 1808, el pueblo de Madrid se levantó en armas contra los ejércitos de Napoleón Bonaparte. El emperador francés había enviado a sus tropas a invadir la península. Sin embargo, este movimiento dará paso a la Guerra de la Independencia española que se prolongará seis años, hasta 1814.

Los acontecimientos que vivió la capital española, desde la lucha armada hasta los fusilamientos durante los días 2 y 3 de mayo fueron captados por numerosos artistas. El Museo del Prado realizó un recorrido histórico a través de diversas obras de su colección:

Con la firma del Tratado de Fontainebleau, España y Francia acordaron la invasión conjunta de Portugal, sin embargo, Napoleón rompió lo acordado e intentó anexionarse España como Estado satélite. Estos movimientos provocaron una gran inestabilidad en la corona. El emperador francés invitó a Bayona, Francia a Carlos IV, antiguo rey, y a su hijo, Fernando VII, en quien había abdicado la corona por separado para tratar de esclarecer lo sucedido. Cabe resaltar que el día 5 de mayo de 1808 tendrán lugar las Abdicaciones de Bayona, por las que el trono español pasará a manos de José I Bonaparte, hermano de Napoleón.

El lunes 2 de mayo de 1808, Napoleón dio la orden de trasladar a Bayona, Francia al resto de la familia real que seguía en Madrid.  Frente al palacio, un grupo de madrileños se opuso al traslado. Esto provocó la respuesta de los militares franceses que abrieron fuego contra los manifestantes provocando los primeros muertos de la jornada. Todo esto quedó retratado en la obra Provocan los franceses la ira del pueblo, la ilustración sobre papel de Tomás López Enguídanos.

Estos primeros ataques franceses recorrieron toda la capital, y al grito de “mueran los franceses” comenzó la ofensiva del ejército galo. En la pintura La lucha con los mamelucos, Goya representó uno de esos enfrentamientos. En el óleo él mostró como los madrileños se vieron acorralados en la Puerta del Sol por las tropas francesas a pie y la caballería procedente del cuartel situado cerca del Parque del Retiro.

Óleo sobre lienzo de Francisco de Goya titulado «La lucha con los Mamelucos». Imagen: @museodelprado.

En la obra se representa como el pueblo de Madrid acuchilló a los jinetes dejando una escena de violencia, que supuso un verdadero baño de sangre. Este cuadro no vio la luz hasta 1814. La guerra ya había terminado y el autor conocía su final del enfrentamiento, aun así, Goya quiso inmortalizar la barbarie de la guerra, por ello, en la pintura no se pueden identificar ni buenos ni malos, solo ira y violencia.

Continuando con el recorrido histórico es inevitable mencionar el óleo Dos de mayo de Sorolla. En él se muestra como algunos militares españoles desobedecieron las órdenes de permanecer sin atacar al ejército enemigo y se enfrentaron a los franceses. Destaca la figura del comandante Daoíz, el encargado del Parque de Artillería de Monteleón, que junto con Velarde vencieron a una pequeña guarnición francesa que estaba en la zona.

Óleo sobre lienzo de Joaquín Sorolla titulado Dos de mayo. Imagen: @museodelprado.

Sabiendo que la respuesta franceses les desbordaría, ambos mandos del ejército repartieron armamento a la población civil. Aun así, la contraofensiva francesa superó a los españoles. Estos enfrentamientos en defensa del Parque de Artillería de Monteleón también fueron representados por Eugenio Álvarez Dumont en su obra popularmente conocida como Manuela Malasaña.

Óleo sobre lienzo de Eugenio Álvarez Dumont conocido como Manuela Malasaña. Imagen: @museodelprado.

Con todo esto, se llega a una de las obras clave de este episodio de la historia española: el óleo sobre lienzo de Francisco de Goya titulado Los fusilamientos, que al igual que su obra La lucha con los mamelucos, se terminará en 1814.

El ejército francés consiguió imponerse a los sublevados madrileños, por ello los altos mandos ordenaron el fusilamiento de los detenidos en distintos puntos de la capital: la montaña de Príncipe Pío, la Puerta de la Vega y el Paseo del Prado. En el óleo Los fusilamientos se representa a uno de esos pelotones de fusilamiento. Lo que más llama la atención de la pintura es el hombre de camisa blanca situado en el centro del lienzo, que con los brazos en alto y un rostro de súplica, se convierte en un mártir del conflicto. Goya con sus obras sobre la Guerra de la Independencia quiso provocar una reflexión a cerca de lo que provoca la violencia y la guerra.

Óleo sobre lienzo de Francisco de Goya titulado «Los fusilamientos». Imagen: @museodelprado.

 

Marina García. Jefa de Redacción y redactora.

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