Interior de la nueva estación de Gran Vía de Madrid. Imagen vía twitter del Metro de Madrid. 

  • Es la primera estación 4.0 de España
  • Cuenta con un pequeño museo arqueológico que recuerda su historia

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, inauguró la nueva estación de Metro de Gran Vía el pasado jueves 15 de julio, que comenzó a funcionar el viernes 16 a partir de las 18.00 horas. La estación cuenta con las líneas 1 y 5 de metro y conexión directa con la estación de Sol a través de Metro y Cercanías.

La comunidad inició las obras el 20 de agosto de 2018 y, a pesar de que estaba previsto que acabaran en menos de un año, ha permanecido casi tres años cerrada. Esto se debe, por un lado, al hallazgo del ascensor diseñado por el arquitecto Antonio Palacios en 1917, el cual se encontraba sobre un templete. Un templete es una construcción con forma de templo, destinada de forma habitual a albergar algún objeto en su interior. Este descubrimiento provocó importantes complicaciones técnicas al “actuar sobre infraestructuras antiguas”, así como por el “entorno complejo” con protección del patrimonio cultural. Por otro lado, el estado de alarma declarado en marzo de 2020 ralentizó aún más los trabajos.

Aún así, la presidenta de la comunidad de Madrid afirma que “ha merecido la pena y que es la primera estación 4.0 de España y, por tanto, una de las estaciones pioneras de Europa”. Una estación 4.0 supone grandes pantallas de visualización, la realización de pago sin contacto, mejor diseño, acceso del servicio de atención al cliente por videollamada, etc. Asimismo, se han instalado 17 equipos de validación (tornos de entrada), seis de los cuales serán para personas con movilidad reducida, y contarán con luces LED en las puertas y en el suelo para informar al viajero si su billete es válido o no.

Además de las nuevas conexiones de metro y cercanías, la estación cuenta en el segundo nivel con un pequeño museo con los restos arqueológicos que han aparecido en las excavaciones, entre los cuales hay una recreación del templete de Antonio Palacios.

 

Los inicios de la Gran Vía, casi un patrimonio cultural madrileño
La estación de Gran Vía se inauguró en octubre de 1919 y fue una de las ocho primeras estaciones del Metro de Madrid. En un principio, se denominó a la terminal “Red de San Luis” y después se le adjudicó su nombre actual. No obstante, durante la dictadura franquista recibió el nombre de “José Antonio” y no fue hasta 1984, cuando retomó el de “Gran Vía”.

Durante muchos años, la parada se caracterizó por el templete, del arquitecto Antonio Palacios, que albergaba los ascensores para cuya utilización era necesario pagar.

 

Museos suburbanos
No es una novedad que una estación de Metro albergue un pequeño museo en su interior con construcciones que recuerdan la historia de este medio de transporte. Antes de Gran Vía, otras muchas terminales ya ofrecían esta novedad cultural.

Chamberí, también llamada la Estación Fantasma, es la parada más visitada desde su apertura en 2008.  Es tan especial debido a que conserva el diseño original al completo de Antonio Palacios.

Por otro lado, Pacífico reserva un espacio para la Nave de Motores, diseñada también por Antonio Palacios y construida en 1923. En este mismo lugar se puede encontrar un antiguo vestíbulo del mismo arquitecto.

Nave de Motores de Pacífico. Imagen vía web de Metro de Madrid.

Asimismo, Chamartín posee los primeros coches que circularon por la red de Metro. Son seis trenes clásicos que han sido restaurados para conservar el encanto que les caracterizaba desde sus inicios.

Primeros coches de la red de Metro. Imagen vía web de Metro de Madrid. 

Por último, la estación de Ópera cuenta con el mayor museo arqueológico bajo tierra de Madrid. Es un espacio de 200 metros cuadrados con restos arqueológicos de los siglos XVI y XVII, tal y como afirma la página web oficial de Metro de Madrid.

 

 
Macarena Lledó. Subdirectora y redactora.

“Si no creemos en la libertad de expresión de las personas que despreciamos, no creemos en ella en absoluto”. Noam Chomsky