Imagen: Dirk Schulz en Pixabay.

  • La competición engloba a 15 equipos fundadores y cinco clasificados por año
  • Los participantes tendrán unos ingresos cuatro veces mayores a los del ganador de la Champions League
  • Los clubes franceses y alemanes se han negado a sumarse

El nuevo torneo de la Superliga europea se dio a conocer de manera oficial ayer, domingo 18 de abril. La competición estará integrada por 20 equipos: los 15 creadores y otros cinco clasificados anualmente. Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Manchester United, Liverpool, Manchester City, Arsenal, Chelsea, Tottenham, Juventus, AC Milan e Inter son los equipos fundadores que se conocen hasta el momento, a falta de tres por confirmar. Los cinco invitados llegarán de acuerdo con su rendimiento en la temporada anterior.

Este campeonato, que está previsto que comience en agosto de 2021, se jugará entre semana. Está planificado en torno a dos grupos de diez, que disputarán partidos de ida y vuelta en todas las fases menos en la final. Los tres primeros pasarán de manera automática a cuartos de final y los que queden en cuarto y quinto lugar jugarán un play-off, también de dos encuentros, para ocupar las plazas vacantes. Los equipos seguirán compitiendo en sus respectivas ligas nacionales, aunque no en la Champions League. Por tanto, este proyecto de competición cerrada marca un antes y un después en el fútbol europeo.

La UEFA, ante este anuncio, emitió ayer un comunicado en el que definía la propuesta como un “proyecto cínico que se fundamenta en el interés propio de unos pocos”. Asimismo, mantuvo que “el fútbol se basa en las competiciones abiertas y el mérito deportivo” y agradeció a los clubes de otros países, en especial a los de Francia y Alemania, por haberse negado a formar parte. “Suficiente es suficiente” fue el cierre de la carta.

Por su parte, Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA se ha pronunciado hoy al respecto. “Todos aquellos futbolistas que jueguen en esa competición no lo podrán hacer con su selección”, aclaró tajantemente. Además, los clubes en cuestión no podrán jugar en ninguna competición a nivel nacional, europeo o mundial. “Se tomarán medidas en breve, pero se tienen que estudiar. Solo han pasado unas horas”, afirma Aleksander Ceferin.

La Liga se ha sumado al revuelo esta mañana con una nota informativa sobre la creación de una “competición europea secesionista y elitista”. En ésta recordaba que “los aficionados al fútbol de toda Europa pueden soñar con que su club, sea cual sea su dimensión, pueda destacar en una competición, alcanzar lo más alto y competir en la cumbre del fútbol europeo”, pero que la Superliga “destruye ese sueño”. Así pues, afirma que es “un planteamiento egoísta, diseñado para enriquecer aún más a los más ricos”. Esta postura ha sido apoyada públicamente por equipos de Primera, como el Betis o el Cádiz, y de Segunda, como el Tenerife.

Los clubes fundadores han justificado su creación en base a que “la pandemia mundial ha acelerado la inestabilidad del actual modelo económico del fútbol europeo”. El presidente de la UEFA contestó: “La idea de la Superliga es una idea de hace años. No tiene nada que ver con el COVID”. Y la UEFA recordó: “En este momento la sociedad necesita más que nunca la solidaridad”. Y es que las previsiones apuntan a que este formato les otorgará a los participantes cuatro veces más ganancias que las que obtiene el campeón de Champions League. Una cantidad de dinero que intensificará aún más las diferencias económicas de estos equipos europeos frente al resto.

Todo ello ha generado una ola de reacciones en los futbolistas, entrenadores, periodistas y, sobre todo, en los aficionados del fútbol. Las declaraciones de Gary Neville, exfutbolista del Manchester United, se han hecho virales. “Estoy disgustado, sobre todo con el Liverpool, que vende el «nunca caminarás solo», y con el United, que nació gracias a trabajadores de la zona”, lamentaba el inglés. No se olvidó de los dueños de los equipos: “Son impostores, no son nadie. Esto es pura avaricia”. Tampoco lo hizo de la afición: “Son más de 100 años de historia en este país de fans que han vivido y amado estos equipos: necesitan ser protegidos”. Y concluyó diciendo: “Esto es muy grave, es un acto criminal contra el deporte más grande del mundo. ¡Quitadles los puntos, quitadles el dinero y castigadlos!”.

Por otra parte, las palabras de Ander Herrera, jugador español que actualmente milita en el París Saint-Germain, también han sido muy sonadas. “Me enamoré del fútbol popular, del fútbol de los aficionados, del sueño de ver al equipo de mi corazón competir contra los más grandes. Si esto avanza, se acabaron esos sueños, se acabaron las ilusiones”, afirmaba en redes sociales. El jugador, indignado, acabó diciendo: “No puedo quedarme callado: creo en una Champions League mejorada, pero no en que los ricos roben lo que el pueblo creó”. Con un “bravo, amigo” ha apoyado Pepe Reina, actualmente guardameta de la S. S. Lazio, el mensaje del centrocampista.

Además, el Tottenham, en medio de todo el caos, ha anunciado hace unas horas el despido de su entrenador: José Mourinho. Tras haberse negado a salir a entrenar con sus jugadores en forma de protesta por la Superliga, el club londinense ha ejecutado su destitución. La entidad ha asegurado que esta decisión radica meramente en los resultados, algo que no ha convencido al público a falta de seis días para que el Tottenham dispute la final de la Copa de la Liga, primer título que el equipo podría ganar desde 2008.

 

Macarena Hortal. Redactora.

“Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores, y los tiempos serán mejores: vosotros sois el tiempo”. Agustín de Hipona