Natalia López concursando en los World Roller Games 2019.

Natalia López es una patinadora sevillana de 19 años, que compagina el deporte con sus estudios universitarios de Educación infantil. Ha sido campeona de España en 2019 y subcampeona en 2014 y 2020. Además, representó a España en el mundial World Roller Games 2019, en el cual quedó decimotercera. La joven deportista lleva 15 años luchando por sus sueños en la pista y demostrando lo sacrificada y admirable que es la vida del patinador.

¿Desde cuándo eres patinadora? Y, ¿por qué el patinaje?
Empecé con cinco años. Era una niña a la que le encantaba hacer de todo, quería practicar todos los deportes del mundo. Probé ballet, gimnasia, flamenco… Pero me aburría y no duraba ni una semana.

Entonces, un día mi madre me apuntó a patinaje con una amiga mía de la infancia. Y, no sé por qué, pero fue ahí cuando me di cuenta de que el patinaje iba a ser mi deporte. Pasaban las semanas y cada día me gustaba más, y aunque fuera muy pequeña quería conseguir muchas metas en ese mundo. Más tarde, mi entrenadora le dijo a mi madre que servía para eso y me ofreció entrar en el Club de Patinaje de Sevilla, donde empecé a dedicarme de manera más profesional.

Si tuvieras que elegir otro deporte, ¿cuál sería y por qué?
Elegiría claramente algún deporte que tenga que ver con la emoción, con la danza, como el ballet o la gimnasia. Porque el patinaje no es solo técnica, es también expresión. Y eso es lo que me motiva cada día: la expresión corporal, la facial… Tenemos que meternos en el papel de cada baile. Hacemos hasta entrenamientos sin patines, como si fuéramos actrices. Cada año hay una historia detrás, y eso lo que le tienes que mostrar al público y a los jueces.

¿Tienes algún ídolo deportivo? De ser así, ¿quién es y por qué?
Javier Fernández, un patinador de hielo español. Estaba muy aficionada a su historia: lo mal que lo pasó, el cambio de entrenador, el tener que irse a Madrid… Refleja, perfectamente, lo dura que es la vida de un patinador. En general, es él, pero siempre me encanta coger cosas de cada persona que voy viendo. Por ejemplo, algo que me encantó fue ir al Mundial de 2019 y poder verlo entero, porque así captas todos los detalles de cada patinador, lo que me permitió aprender y aplicarlo a mi patinaje.

¿Cómo se viven los momentos previos a una competición?
Son tanto bonitos como duros. Ahora, por ejemplo, los estoy viviendo; porque tengo en unos días el primer campeonato del año: la Copa de España. Esos entrenamientos previos son muy críticos: o te salen bien o te vas a casa paranoica. Pero esos minutos antes de competir, cuando tienes detrás a tu entrenadora animándote, son muy fuertes emocionalmente. Estás esperando a que digan tu nombre, para salir tú sola, en frente de ocho jueces y una grada (que este año no podrá estar llena por el COVID), y tienes que hacer en 3 minutos aquello en lo que has estado trabajando todo un año. Tienes que hacerlo lo mejor que puedas y eso es una presión muy fuerte, pero es realmente bonito, sobre todo cuando se acaba el baile y ves que has podido demostrar lo que tú sabes hacer. Es una sensación que le deseo a todo el mundo.

¿Cuál es el momento que más te ha marcado en tu carrera como patinadora?
Mi año estrella, el 2019, cuando fui campeona de España y me clasifiqué para ir al Mundial. Me callé la boca a mí misma, porque era una persona que no confiaba en mí. Cada vez que salía a la pista no lograba darlo todo, porque me ponía muy nerviosa y no podía demostrar todo lo que realmente había trabajado. Pero, ese año, me fue muy bien y cada vez me lo iba creyendo un poco más. Por fin estaba enseñando a la Natalia patinadora que de verdad soy, lo demostré y lo estoy demostrando como de verdad quiero. A partir de ahí, hubo un gran cambio en mi vida deportiva y empecé a ir cuesta arriba.

¿Cuánto tiempo le dedicas al patinaje? ¿Te cuesta compaginar tu vida de deportista con la estudiantil y privada?
Ahora que se acercan las competiciones, estamos entrenando de lunes a jueves. Además, hacemos un intensivo de 5 o 6 horas los sábados o domingos. Y eso te va afectando tanto física como psicológicamente. Por las mañanas, te tienes que dedicar a los estudios; por las tardes, al patinaje. Lo que es una vida social normal no he tenido nunca. He faltado a comuniones, bodas… Hasta a mi propio cumpleaños. Tienes que saber que si te quieres dedicar a esto profesionalmente, tienes que renunciar a una parte muy grande de tu vida social. Pero aprendes a planificarte, y eso te da valores como la madurez.

Para ti, ¿qué es lo más difícil de este mundo?
Lo más duro no es tanto lo físico como lo mental. Yo me he planteado varias veces ir a un psicólogo deportivo, porque en este mundo hay muchas subidas y bajadas, o estás arriba o te hundes. Claro que hay que saber perder, pero es muy frustrante cuando te ves trabajando tanto y llega un momento en el que no has podido demostrar todo, o cuando en los entrenamientos te salen las cosas mal. Hay que ser muy fuerte.

¿Alguna vez te has planteado dejarlo? ¿Por qué?
Sí, hay momentos en los que te lo replanteas. Te preguntas: “¿Me merece la pena perder tanto de mi vida social para dedicarme a esto?”. Piensas si de verdad te está beneficiando o si en el fondo te está haciendo algún mal. Sobre todo, en la edad de los 15, cuando tus amigos empiezan a quedar más y tú no puedes ir porque tienes entreno. Una vez me lo replanteé seriamente y me quité, pero solo me duró un día. Volví, porque es algo que necesitas, a pesar de los bajones. Lo que te da es mucho más grande de lo que pierdes.

¿Hay alguna frase que siempre te haya resultado especialmente motivadora? ¿Por qué esa?
Para mí, lo más importante es la motivación. “Si se quiere, se puede”. Yo jamás me hubiera imaginado ser campeona de España o estar clasificada para un mundial. Lo he trabajado, lo he querido y lo he podido. Si yo he sido capaz, cualquier persona que trabaje también lo será. Si no tienes esa motivación, esas metas y esos objetivos, no va a durar nada.

¿El Estado te financia algo? ¿El qué?
No, no financia nada. En ese sentido es bastante triste. Aquí, más al sur, estamos menos valorados. En otras ciudades como Barcelona, ya sí es un deporte más grande, más popular. Desgraciadamente, si mis padres no hubieran podido permitírselo, no hubiera podido ser patinadora. Incluso, cuando fui al mundial, me tuve que poner a vender pulseras para ayudar a mi familia y poder ir. Además, tenemos problemas con las pistas, porque si llega el fútbol o el baloncesto les da igual, te las quitan porque esos deportes mueven más.

¿Crees que el patinaje está lo suficientemente visibilizado? ¿Qué consideras que se debería hacer para impulsarlo más?
No. Tenemos aquí a una campeona de España y no lo sabe nadie. En Málaga, una campeona del mundo y tampoco la conocen. Y eso, si se diera a ver, beneficiaría muchísimo, pero no nos dan esa oportunidad. Personalmente, me encantaría que todo el mundo pudiera ver un campeonato en directo alguna vez en su vida, para así darse cuenta de lo bonito y sacrificado que es.

En general, ¿hasta cuándo se dedican los patinadores a ello? Y tú, ¿hasta cuándo crees que seguirás?
Yo creo que todo el mundo que lo haya disfrutado no lo quiere dejar nunca. Ahora mismo, no me puedo imaginar el día en el que lo deje. Será solo en aquel momento en el que ya no pueda por motivos físicos o laborales. Pero por voluntad propia, no; porque es tu estilo de vida. Y en el momento en el que deje de ser patinadora, tengo claro que seguiré en este mundo. Seré entrenadora, formaré mi club o lo que sea.

¿Qué mensaje le mandarías a cualquier deportista?
Como he dicho antes, a cualquier deportista le recalcaría lo importante que es la motivación. Es un mundo muy sacrificado. Te preguntas: “¿Por qué he tenido una infancia y una adolescencia diferente a las de mis amigos, y por qué yo?”. Pero hay que mirar la parte positiva, que es todo lo que te da el deporte: conocer mundo, hacer amigos por muchas partes, adquirir valores que otra persona puede que no consiga… Mi mensaje siempre es ese, la motivación. Porque todo lo que baja sube, y cuando hay bajadas tienes que ser fuerte y seguir adelante. Las cosas salen, y salen bien. Repito: si se quiere, se puede.

 

Macarena Hortal. Redactora.

“Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores, y los tiempos serán mejores: vosotros sois el tiempo”. Agustín de Hipona