Acción por el 8M del 2021 en Vallecas, Madrid. Imagen: Colectivo feminista Lobas Vallekas. 

Hoy hablamos con Raquel, miembra del Colectivo feminista autónomo Lobas Vallekas, quien nos trasmite la opinión conjunta de sus compañeras, dando así voz a algunas de las mujeres que combaten día a día contra el machismo y que tratan de impregnar la sociedad de respeto, igualdad y apoyo a aquellas que lo necesitan.

Concretamente, Raquel nos explica que las acciones de su colectivo se centran en el ámbito vecinal, siendo su principal espacio de actuación el distrito madrileño de Puente de Vallecas. 

Ante la situación pandémica en la que nos encontramos, en la Comunidad de Madrid se prohibieron las manifestaciones del 8M, ¿cuál es vuestra opinión sobre esto?
No estamos de acuerdo con lo que han hecho. De hecho, nuestro colectivo solicitó el permiso para una concentración en Puente de Vallecas el domingo 7 por la mañana, nos la prohibieron, se recurrió y las alegaciones fueron desestimadas. En nuestro caso la concentración no tenía un informe de Sanidad negativo, lo cual seguramente le pasó a muchas otras. 

Nosotras venimos participando en la Comisión de Barrios y Pueblos de la Comisión 8M y precisamente ahí veníamos hablando de cómo hacerlo de una forma más segura y cuidadosa, y por eso había un montón de convocatorias descentralizadas haciendo que hubiera 4 escenarios distintos en el centro… Había un trabajo previo y tres o cuatro días antes, cuando ya no daba tiempo a recurrirlo o reorganizarlo, lo prohibieron. Es una violación de los derechos fundamentales, cuando el deber del Gobierno sería garantizarlos y poner las medidas de seguridad necesarias en lugar de prohibirlo.

Pensamos que es una decisión política que no ha tenido bases sanitarias, ya que se han hecho concentraciones en muchos sitios a pesar de las prohibiciones, y se ha visto como se ha guardado la distancia y ha habido mucho cuidado.

Además, ha habido muchas manifestaciones desde que comenzó la pandemia, incluso cuando había mayor número de contagios. El Ministerio de sanidad publicó una guía de recomendaciones para actividades multitudinarias con la nueva normalidad, regulando la apertura de teatros, estadios… Pero justo se han prohibido las manifestaciones, que no son una actividad sino un derecho fundamental,  y no es comparable a ir al teatro, por ejemplo, además de que las manifestaciones cumplen con varios de los requisitos que esta guía califica de riesgo bajo por estar al aire libre y poder cumplir la separación, etc. 

También añadir que las declaraciones de la ministra de Sanidad en las que ha expresado que no es tiempo para manifestaciones con la que está cayendo, nos parecen vergonzosas. 

Siguiendo este hilo ¿de qué manera creéis que los colectivos feministas pueden hacerse oír al no tener la vía de las calles?
Esto lo hablamos entre nosotras y en la Comisión de Barrios y Pueblos cuando estábamos pensando qué queríamos hacer para el 8M, y lo que queríamos era estar en las calles. Luego podrá haber repercusión a través de redes sociales u otros canales, pero para nosotras y para otros colectivos feministas, la calle es un espacio fundamental, por eso mirábamos cómo hacer las convocatorias de manera más segura, pero sin renunciar a la presencia en las calles. 

Al final se ha visto que, aunque las hayan prohibido, aquí en Vallecas hemos hecho otro tipo de acciones, por ejemplo, se ha continuado con la bicicletada. Nosotras más que pensar en otras vías, lo que pensábamos era en cómo continuar en la calle de manera más segura.  

¿Consideráis que el feminismo debería ser un movimiento transversal? Es decir, ¿creéis que debería afectar distintos ámbitos como política, economía, sociedad…?
El feminismo tiene que ver con muchas cosas y se entrelaza con otras muchas, pero no en el sentido de que deba abarcarlo todo o ponerse por encima. Es lo que pasa a veces con el feminismo y el racismo,o con el feminismo y otras
relaciones de poder.  Desde nuestro colectivo pensamos que ser feminista no es solo reclamar una igualdad de salario, sino que las cuestiones del racismo o de la clase, por ejemplo, se entrelazan.

En este sentido sí que lo considero transversal, para generar alianzas, pero no es un paraguas que engloba todo ni tiene que estar por encima de todo lo demás.

En cuanto a la posición de los hombres en la lucha feminista, ¿cuál es vuestra opinión sobre su papel? ¿Estáis a favor de los espacios no mixtos, por ejemplo?  
Aquí decimos que para qué, cómo y de qué manera. Nuestro colectivo, donde nos juntamos para realizar acciones y visibilizar determinadas cosas, es no mixto en relación al género. 
Sin embargo, hemos hecho actividades no mixtas y actividades mixtas. Por ejemplo, en las convocatorias que realizamos enfrente de la Junta de Puente de Vallecas para denunciar  los feminicidios y la violencia machista, las cuales antes eran semanales y ahora mensuales, no se especifica que sean no mixta, pero cuando invitamos a personas a venir lo difundimos entre compañeras, no entre compañeros. También hay veces que hemos participado o convocado ciertas acciones como la bicicletada, y cómo tiene que ver con el 8M y para nosotras es un espacio no mixto.

Y en los espacios mixtos la cuestión son los roles que se ocupan, quién tiene el protagonismo y cómo se gestiona esa visibilidad. Los hombres tienen que tener un papel en la lucha feminista porque el feminismo incluye a toda la sociedad, por eso decía que depende de su papel y de cómo se gestione, pero claro que les incumbe.

 Tras la polémica que está habiendo estas semanas sobre este tema, ¿cuál es vuestra posición respecto a la Ley Trans?
Nosotras nos formamos como un colectivo para visibilizar cuestiones vinculadas con el feminismo y hacer acciones principalmente en el barrio. A diferencia de otros colectivos que hacen un trabajo más teórico, nosotras no
podemos decir mucho sobre la Ley Trans.

Eso no quiere decir que no tengamos una opinión o que no nos incumba la cuestión trans. De hecho, ayer tuvimos asamblea y estuvimos tratando de qué manera involucrarnos con la lucha y la huelga de hambre convocada esta semana para el desbloqueo de la ley Trans. 

En ese sentido consideramos que es urgente y necesario despatologizar el cambio de género a nivel legal, por ejemplo, sin tener que estar tomando hormonas para ello. También creemos que tiene que haber una ley que garantice la igualdad de derechos de estas personas y que prevenga y plante cara a las discriminaciones y violencias que sufren las personas trans en muchísimas dimensiones de su vida.

La cuestión tiene una implicación muy fuerte con el feminismo, porque este no deja de ser un tema de género. Al final el género es lo que se atribuye socialmente a una persona en función de sus genitales, y el feminismo viene un poco a desmontar esto, a decir: “que las mujeres hayamos nacido con vagina y se nos defina como mujeres no quiere decir que tengamos que ser de una determinada manera”. El feminismo viene a desnaturalizar esto, e igualmente con las personas trans y el tema de que se te asigne un género al nacer en función de los genitales.

Consideramos que no tiene sentido decir si la lucha trans está integrada en el feminismo como si éste tuviera que integrarla, cuando la propia lucha trans es una lucha feminista. De hecho, las personas trans llevan demostrando muchísimo tiempo que el feminismo también les pertenece.  

Teniendo en cuenta la pluralidad de feminismos que están haciéndose un hueco en nuestra sociedad, ¿con cuál de ellos se identifica más el colectivo y por qué?
Nos cuesta responder a esta pregunta porque nunca hemos hablado de ponernos una etiqueta concreta como puede ser el transfeminismo, el ecofeminismo…Sin embargo, con la acción que hacemos contra las violencias machistas frente a la Junta de Puente de Vallecas colgamos siempre pancartas intentando visibilizar diferentes tipos de violencias, y la última tuvo que ver con las violencias trans. 

La verdad es que desde nuestro colectivo nunca hemos concretado por escrito unos principios y valores, y de hecho a raíz de esta entrevista hemos pensado que igual tendríamos que elaborar algún párrafo para significarnos. Nos consideramos un colectivo feminista autónomo y que lo que nos define es juntarnos para hacer acciones en Puente de Vallecas, por lo que son esas acciones las que nos han ido definiendo.

En este sentido venimos haciendo acciones en fechas significativas como el 25N, el 8M, las concentraciones de la Junta que llevamos haciendo tres años para denunciar los feminicidios y la violencia machista, pero también generamos alianzas con otros colectivos del barrio que defienden luchas que consideramos feministas, por eso también nos hemos involucrado en pasacalles organizados por la PAH de Vallecas con la defensa del derecho a la
vivienda, con Orgullo Vallecano por el tema del orgullo LGTB, con Vallecas no se vende en relación a la  seguritización del barrio cuando querían llenarlo de cámaras de videovigilancia…

Para nosotras todo eso tiene que ver con el feminismo, pero seguro que me estoy dejando otras cosas que no tocan tan cerca a nuestro entorno. Una cosa que nos afecta principalmente es el territorio donde estamos y lo que se mueve aquí con los colectivos que tenemos cerca y lo que pasa en el barrio. 

 Teniendo en cuenta que la pandemia nos ha tenido encerrados varios meses en nuestros domicilios, ¿cómo creéis que ha afectado esto a las mujeres que sufren malos tratos? ¿Qué soluciones creéis que serían las óptimas para mejorar su situación?
Hay una parte que no es que lo creamos nosotras, sino que se ha demostrado que han aumentado los malos tratos igual que también han disminuido los feminicidios. En la acción de denuncia frente a la Junta ponemos las estadísticas de feminicidios desde 2014 y se ha notado el confinamiento, que cuando no puedes salir de casa los casos de maltrato no han llegado hasta ese límite horrible, pero en contraposición ha habido un aumento de llamadas a los
números de atención contra la violencia de género y un aumento de los casos.

Hay una parte que hablamos y es que que en un momento de emergencia social es difícil hacer efectivas las políticas públicas que no se han hecho antes porque la situación es más difícil. Pero hay causas estructurales que afectan a las mujeres, como las cuestiones económicas, hay muchas mujeres que no pueden dejar de convivir con sus maltratadores porque no tienen cómo subsistir ellas o las personas que están a su cargo.

Eso se ve en también el ámbito de la vivienda, de la alimentación, en los servicios sociosanitarios, en la necesidad de una denuncia para una ayuda o  atención, la falta de atención de autonomía personal o de discapacidad… Si todo eso no se soluciona, en el sentido de favorecer la autonomía de las mujeres que están en situación de maltrato, difícil que se pueda salir de esa situación. Además de que en el maltrato influyen muchas otras cuestiones además de los aspectos materiales. Habría que tener las soluciones de antes, no cuando viene una pandemia y los casos de maltrato aumentan.

Una de las cosas que hablamos durante el confinamiento es que lo que no puede ser es que encima en ese momento los servicios sociosanitarios o sociales se redujesen, algo que supuso una carga que en su mayoría asumieron las mujeres que son las que se encargan del cuidado. Esto tiene que ver muchas veces con las condiciones de vida, se redujo atención a  domicilio, la atención a la salud mental y a la discapacidad, y un montón de cosas que tienen que ver con el bienestar de las personas más vulnerables y de quienes las cuidan.

Además, durante el confinamiento parecía que se trataba de crear actitudes como los policías de balcón, todo con un lenguaje muy bélico. En vez de fomentar la cooperación, en momentos en los que era mucho más difícil
contactar con tu vecina si la estaba pasando algo, se fomentaba la individualización y ese “quédate en casa”, que consideramos un privilegio porque no todo el mundo se puede quedar en casa; frente a otra perspectiva
más comunitaria y social. Los mensajes eran como de miedo y de criminalización.

En su momento reflexionamos junto a una campaña que hubo que se llamaba  ”plan de choque social” y recuerdo que estuvimos pensando un borrador de medidas desde una óptica feminista pero no solo del maltrato, sino incluyendo medidas sobre la sostenibilidad , medidas para poder reunirse con la gente que cuidas como hijos e hijas, para poder irte a un entorno seguro y tener una adecuada atención  psicológica, y que pensamos que debería estar de antes por que en una emergencia es más difícil.

Siguiendo con el tema del COVID-19, ¿cómo ha afectado esto a vuestro colectivo? ¿De qué manera habéis conseguido seguir funcionando?
Durante la cuarentena estuvimos paradas y no seguimos funcionando como colectivo, por las restricciones y también en su momento fue una sorpresa para todas. Nos seguimos viendo de manera telemática, más para saber cómo estábamos entre nosotras, desde lo personal. Después del verano volvimos a reunirnos de la manera que nos sintiéramos más seguras.

No queríamos dejar de reunirnos así que preferíamos espacios abiertos, con distancia, sí que teníamos claro que queríamos retomar nuestras acciones y si el feminismo es esencial siempre, en esta situación más.

¿Cómo valoráis la actuación de este Gobierno y del Ministerio de Igualdad en lo referente a políticas de igualdad y feminismo?
Aquí nos pasa como con la Ley Trans, nos centramos más en acciones y a nivel de barrio, por lo que tampoco sabríamos desgranarte cuales son las nuevas medidas que este gobierno está haciendo en materia de igualdad.

Aun así, pensamos que queda mucho por caminar y, aunque haya habido cambios o avances, hay un gran recorrido hasta que se perciben en nuestros entornos. Y ahora con el bloqueo de la Ley trans, que hayan tenido que salir otros partidos por que quienes lo han hecho, desde el Gobierno, no lo saquen  adelante, pensamos que hay una falta de valentía, por decirlo de alguna manera, a la hora de abordar estos temas. No sé si por los votos o por qué otras cuestiones, pero al final las situaciones más vulnerables se quedan atrás.

¿Cuál es vuestra opinión acerca del uso de la discriminación positiva en esas políticas de igualdad y en los discursos políticos actuales?
Consideramos que es beneficioso, al igual que hay políticas discriminatorias en muchos otros ámbitos. Parece que la discriminación positiva ha venido con el feminismo, pero también hay políticas de empleo para mayores de 45 años o que favorecen la integración laboral de personas con discapacidad. Hay toda una serie de problemas estructurales de este sistema, que están principalmente en manos del mercado y que, si siguen su “libre” curso, acentúan esa discriminación y violencias.

No es la única manera de afrontar estas discriminaciones, y son necesarias aunque no suficientes. La discriminación positiva por género, por ejemplo en una empresa y que haya mitad hombres y mitad mujeres, y teniendo en cuenta
que esto deja fuera a las personas trans o que no se definen como hombre o mujer para lo que se necesitarían otras políticas, no elimina las lógicas patriarcales, y ahí es donde cuesta más meter el diente.

En esta empresa hay mitad y mitad de hombres y mujeres, que por otra parte se deja fuera a mucha gente del colectivo trans o otra que no se define ni como hombre ni como mujer, pero si luego esa administración sigue funcionando de una manera patriarcal pues son necesarias , pero acaban por ser insuficientes.

Hoy en día aún se observan muchas cuestiones a reformar para lograr la igualdad, como el lenguaje, la brecha salarial…¿Cuál de estas cuestiones consideráis más importantes para el movimiento feminista a día de hoy?

En el ámbito vecinal, por ejemplo, Vallecas es un barrio donde la desigualdad económica golpea muy fuerte y también la migración y el racismo, por las mujeres que componen el barrio.

En relación al feminismo, por un lado tenemos aspectos materiales que afectan más a las mujeres, como la feminización de la pobreza, pero por otro están los aspectos simbólicos y culturales, como lo que decís del lenguaje, el tema del amor romántico, el mandato social del cuidado. Son cuestiones simbólicas que tienen que ver con lo material y que asientan las desigualdades estructurales y económicas.

Hemos tenido que sufrir una pandemia mundial para que se reconozcan como esenciales algunos empleos como el trabajo doméstico, que hacen las empleadas del hogar y que aún están peleando a tope para que sean trabajos
mejor pagados y con más derechos, con los mismos que el resto de trabajos, son cosas que tiene que ver con lo material y con lo simbólico. Así, los cuidados de la vida no se valoran, y el estado y el sistema capitalista se beneficia de todo este trabajo, el precarizado y el que no se paga . Por ello, medidas como una renta básica universal o derogar la ley de extranjería pueden ser medidas profundamente feministas.

Las posibilidades para lograr la igualdad que tienen que ver con muchos ámbitos en función de las diferentes opresiones que sufren las mujeres, por lo que lo más importante puede ser diferente de unas a otras, pero es necesario abordar tanto las condiciones materiales como simbólicas que sustentan estas discriminaciones y violencias.

Por ejemplo a las compañeras migrantes el tema de la regularización de su residencia las condiciona un montón. Entonces, se podría decir que a nivel barrial hay mucho tema material y esta parte políticas migratorias y racistas que al final por las mujeres que componen el barrio, pero esto no puede dejar atrás estas cuestiones simbólicas porque al final uno sustenta lo otro.

 

Yaiza Rubio. Jefa de Dinamización de redes y redactora.

“Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro”. Descartes

 

Javier Marañón. Jefe de Economía y Justicia y redactor.

“Mas vale permanecer callado y parecer tonto que abrir la boca y despejar toda duda”. Groucho Marx