Rodaje de una película. Imagen vía Unsplash.com por Jakob Owens. 

  • Este evento cinematográfico se celebró del 26 de enero al 6 de febrero en Rotterdam
  • El largometraje español más destacado fue Mi vacío y yo de Adrián Silvestre

El festival de cine de Rotterdam, celebrado en los Países Bajos anualmente, ha cerrado hoy, 6 de febrero, su edición número 51, desarrollada de manera online por motivos pandémicos. El film ganador del premio Tiger Award (el más importante de la gala, valorado en 40.000€) fue EAMI, dirigida por la paraguaya Paz Encina.

La película narra la historia de una niña que, al ver su tierra natal invadida por los colonos, se encarna en la diosa de los pájaros y se prepara para abandonar su casa. Encina refleja su cultura indígena y pone el foco en la colonización y el abandono del hogar, así como en la importancia de recordar el pasado. 

El jurado declaró que la decisión fue unánime debido a que era una “poderosa película”. “La directora y su equipo logran construir una poderosa narrativa que echa luz en la masacre global de las comunidades indígenas, a través del grito de los Ayoreo Totobiegosode (grupo étnico de Paraguay)”, se afirmó en el comunicado. 

El festival otorga a su vez otros premios como el especial del jurado que fue concedido a la película Excess Will Give Us, de Morgane Dziurla-Petit; y To Love Again, de Gao Lnyang. 

El galardón Big Screen Competition Award se otorgó al film francés Kung Fu Zohra, de Mabrouk El Mechri. Por otro lado, Becoming Male in the Middle Ages, de Pedro Neves Marques; Nazarbazi, de Maryam Tafakory; y Nosferata: First Bite, de Bayley Sweitzer y Adam Khalil fueron premiadas con el Ammodo Tiger Short Award. 

El KNF Award se otorgó a la película Punctured Sky, de Jon Rafman, del mismo modo que el Robby Müler Award (premio de fotografía) fue concedido al tailandés Sayombhu Mukdeeprom, quien recibe este galardón por tercera vez. 

 

Qué es el festival
El festival de Rotterdam no es uno de los más conocidos por el público, sin embargo, dentro del propio mundo del cine sí tiene cierta relevancia a nivel mundial. Esto se debe a que apuesta por películas poco convencionales que se alejan de las producciones mainstream

Da una oportunidad al cine de autor, referido a películas que tienen un “sello único” por parte del director y lo hacen reconocible. Es decir, apuesta por un talento joven y personal, lo cual se convierte en su mayor fortaleza. 

 

Participación española
A pesar de que no suele haber gran presencia española en este festival, el largometraje más destacado fue Mi vacío y yo, del valenciano Adrián Silvestre. El director pone sobre la mesa el proceso de transición de una persona transexual y se encuentra en medio de un documental y una ficción. 

Además, Helena Girón y Samuel M. Delgado expusieron Eles transportan a morte en la sección Bright Future, después de su presentación mundial en el último Festival de Venecia. 

Por último, Jonás Trueba presentó en la categoría Harbour un documental extenso titulado Quién lo impide, que invita a transformar la percepción que se tiene sobre la juventud. 

 

 
Macarena Lledó. Subdirectora y redactora.

“Si no creemos en la libertad de expresión de las personas que despreciamos, no creemos en ella en absoluto”. Noam Chomsky

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