Militares chinos. Imagen: Zibik, vía Unsplash.

  • Estados Unidos apoya militarmente a Taiwán ante el aviso de China de no intervención
  • El origen del conflicto se remonta a la Guerra Fría, desde donde provienen las alianza

El presidente de China, Xi Jinping, ha asegurado hoy, 9 de octubre, durante el discurso que conmemora el 110 aniversario de la revolución de Xinhai (1911): “la reunificación completa de nuestro país puede conseguirse y se conseguirá”.

Esta declaración de intenciones está provocada por el encadenamiento de diversos sucesos, en un corto periodo de tiempo, que han aumentado la tensión entre China y Taiwán. La situación es consecuencia de las relaciones que mantienen ambos países de forma paralela con Estados Unidos, así como de las pretensiones chinas sobre Taiwán.

Uno de los hechos que ha provocado tensión en la isla es la incursión de aviones del Ejército Popular de Liberación (China) casi 150 veces en cuatro días sobre la zona de defensa aérea de la isla. Su aliado, Estados Unidos, lo ha calificado de “provocación”.

Por su parte, China se ha puesto en guardia ante el descubrimiento de que un contingente militar estadounidense entrenaba desde hace al menos un año al ejército taiwanés, según ha confirmado un funcionario estadounidense a Wall Street Journal. El destacamento estaría formado por 20 miembros de las Fuerzas Especiales y del Cuerpo de Marines del país norteamericano.

“El Gobierno taiwanés está haciendo todo lo posible para defender la soberanía de la isla y su gente”, afirmó el primer ministro, Su Tseng-chang.

Por su parte, el portavoz de Exteriores de China, Zhao Lijian, agregó que “Estados Unidos debe dejar de vender armas a Taiwán y detener los contactos militares”.

A estos hechos hay que sumarle el incidente no aclarado de un submarino estadounidense que golpeó “un objeto” mientras navegaba por aguas del Indo-Pacífico y que dejó al menos once militares heridos.

Pekín exigió explicaciones al respecto a Washington del propósito de la misión y los detalles sobre las consecuencias, como algún tipo de fuga nuclear o daño al medio marino.

Mientras que los dirigentes taiwaneses no se han pronunciado, Xi Jinping ha confirmado, durante su discurso de hoy, que perseguirá una «reunificación nacional por medios pacíficos» mediante la estrategia de “un país, dos sistemas”. Además, Pekín ha instado a la Casa Blanca a que suspenda cualquier tipo de contacto militar con la isla.

Tal y como han confirmado autoridades taiwanesas, ambos países están viviendo su “peor momento de las últimas cuatro décadas”.

 

El origen del conflicto

Durante la Guerra Fría, desde 1947 hasta 1989, el bloque capitalista, encabezado por Estados Unidos, y el bloque comunista, liderado por la Unión Soviética, estaban en conflicto indirecto. Es decir, ambos países se hallaban en confrontación directa a través de la intervención en lugares que se extendían más allá de sus fronteras.

La intención era propagar sus propios modelos ideológicos, económicos y sociales allá donde pudiesen, aunque siempre con un interés estratégico. La situación de tensión mantuvo en vilo al mundo entero, pero generó un impacto notable en aquellos territorios “en disputa” entre ambas superpotencias. Uno de estos fue Taiwán.

Para conocer el origen de la disputa entre China y Estados Unidos por el control de Taiwán es necesario remontarse al triunfo del maoísmo (corriente marxista derivada de las ideas de Mao Zedong) en la China continental en el año 1949. Esta victoria provocó la huida del anterior Gobierno a la provincia de Taiwán, donde se establecería la República de China, independiente de la República Popular de China.

Tras esto, el Partido Comunista Chino de Mao intentó reunificar la isla con el resto del territorio, hecho que no se consiguió llevar a cabo por la intervención de Estados Unidos en el asunto. Harry S. Truman, el entonces presidente del país, envió en junio a la Séptima Flota estadounidense para proteger la isla.

Entre 1954 y 1955 la República Popular de China lanzó un ataque contra la isla taiwanesa de Quemoy, pero fue neutralizado gracias a la ayuda del presidente estadounidense Eisenhower. Este había firmado un acuerdo de defensa mutuo con Chiang Kai-shek, presidente de la República de China.

A pesar de los intentos de pacificación del conflicto y de la conferencia de Bangdung en 1955, Mao bombardeó las islas de Matsu y Quemoy tres años después. Este incidente dio lugar a la Segunda Crisis del Estrecho de Taiwán en septiembre de 1958, que finalizó, de nuevo, con la intervención de Estados Unidos.

A partir de entonces, Taiwán contó con el apoyo financiero de Washington, pero sobre todo militar.

La estrategia de EE. UU. cambió de nuevo en 1979 con la etapa de distensión de la Guerra Fría y aceptó la política de “una sola China”, por la cual  solo reconocería a la República Popular China como legítima.

Paralelamente, el país aprobó el Acta de Relaciones con Taiwán, un documento mediante el cual Washington seguiría suministrando armamento y material militar, así como contemplaba la opción de velar por la defensa y seguridad de la isla.

Las relaciones entre China y Taiwán comenzaron un proceso aperturista que tuvo su primer punto clave en el Consenso de 1992. Un acuerdo entre ambos países por el cual se reconocía la existencia de una sola China, pero no determinaba cuál de los dos era el gobierno legítimo. Esta posición dejó la puerta abierta a la posible aplicación de “un país, dos sistemas”.

En 1995, China se desató una nueva crisis del estrecho debido a la intimidación mediante pruebas de misiles ante las elecciones presidenciales democráticas de Taiwán. Así, el Gobierno de Clinton desplegó fuerzas navales en el estrecho como medida de contención.

Desde 2003, tanto Taiwán como China legislaron en caso de sufrir un ataque chino y en caso de proclamar la independencia, respectivamente.

Entre 2008 y 2016, Ma Ying-jeou, presidente de Taiwán, intentó restablecer las relaciones con el país vecino, quien respondió de manera positiva al acercamiento e invirtió en favor de la isla. En 2014 surgió el Movimiento de los Girasoles, el cual defiende que “Taiwán no se vende”.

Xi Jinping, presidente de China, fijó en 2049, año del centenario de la Fundación de la República Popular China, como fecha límite para la reunificación de Taiwán. Por su parte, Tsai Ing-wen, presidenta pro independentista de Taiwán desde 2016, defiende la independencia del país. Por ello, China está adoptando un tono más agresivo y presionando económicamente a Taiwán. 

 

Mª Luisa Muñoz. Jefa de redacción y redactora.

“Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”. George Orwell