Candidatos participantes en el debate previo a las elecciones autonómicas de Madrid del 4 de mayo. Imagen: Abro Comillas.

  • Gabilondo ofrece a Más Madrid gobernar en coalición y pide a Unidas Podemos su apoyo para «frenar» a la derecha
  • Ayuso defiende el modelo liberal del PP madrileño; mientras que Monasterio asevera: «sin seguridad, no hay libertad»

El debate electoral de ayer, 21 de abril, dejó claro que en las próximas elecciones madrileñas del 4 de mayo se enfrentarán dos bloques claramente diferenciados: la izquierda, capitaneada por Ángel Gabilondo, del Partido Socialista, quien se mostró dispuesto a gobernar con Más Madrid y a recibir el apoyo de Podemos; y la derecha del PP de Ayuso, a la que Vox apoyará, presumiblemente, para «impedir la entrada de la izquierda en Madrid». Por su parte, el candidato de Ciudadanos, Edmundo Bal, presentó a su partido como la única alternativa a Vox en un posible gobierno de coalición dirigido por Isabel Díaz Ayuso.

El primer bloque del debate estaba dedicado a la pandemia.

Iglesias comenzó su intervención criticando a Ayuso su falta de cooperación, señalando que se ha llegado a pactos en todas las comunidades autónomas excepto en Madrid y achacando a su gestión las cifras de fallecidos por coronavirus.

La representante del PP ha respondido a esto señalando la diferencia de población entre Madrid y otras comunidades. Además, Ayuso también aseguró que Madrid cuenta con el mejor sistema sanitario de España, criticó el «uso de los muertos» por parte de la izquierda y omitió una pregunta de Iglesias sobre las soluciones que pudiera proponer el PP frente al problema de las listas de espera.

Entretanto, Gabilondo recordó el «abandono» en la pandemia de las personas dependientes por parte del gobierno de la comunidad. Mónica García, representante de Más Madrid y anestesista, también expuso los datos de fallecidos y criticó con dureza la gestión de Ayuso, sentenciando que «cuando necesitábamos salvar vidas, salvaron la Navidad». García, sin embargo, no se quedó ahí, también señaló la necesidad de poner en marcha un buen plan de vacunación y de evitar recortes en sanidad, aprovechando este punto para atacar la gestión del PP en tiempos anteriores al COVID-19. Edmundo Bal, por su parte, defendió el aprovechamiento de medios y hospitales tanto públicos como privados para hacer frente a la pandemia. Mientras que Rocío Monasterio mencionó las advertencias que, aseguraba, dio Vox las semanas previas al inicio de la pandemia en España.

A continuación, se pasó a hablar de cuestiones de índole social.

La candidata de Vox aprovechó entonces para mostrar el cartel xenófobo que su partido colocó hace unos días en la parada de metro de Sol y que ha generado una enorme controversia. Este cartel muestra una comparación entre los 426 euros de la «pensión de tu abuela» y los 4.700 euros mensuales que, supuestamente, cuesta mantener a un menor extranjero no acompañado. Un cartel que no solo usa datos sin verificar, sino que también expone una comparación «tramposa» entre el dinero percibido directamente por una pensión (no el gasto total que supone quien la percibe) y el dinero total que cuesta el mantenimiento de, en este caso, un menor no acompañado (no el dinero que percibe directamente este).

El gesto fue recriminado por el resto de candidatos. Iglesias llegó incluso a tacharlo de «propaganda filo-nazi», algo que no impidió que Vox basase el resto de su discurso sobre sociedad en señalar los problemas de convivencia e inseguridad que, supuestamente, generan los menores extranjeros. Unos problemas que, según Monasterio, habrían llegado a causar que antiguos votantes de izquierdas dejasen de votar a sus partidos habituales. La candidata de Vox también mencionó el problema de la okupación e hizo especial hincapié en la importancia de la seguridad, aseverando que «sin seguridad, no hay libertad».

También generó gran revuelo en el debate el comentario de Ayuso del pasado domingo, en el que hizo referencia a aquellos que se veían obligados a acudir a las llamadas «colas del hambre» como «mantenidos subvencionados». Una expresión condenada por todos los representantes de la izquierda, aunque con especial vehemencia por parte de Gabilondo. Frente a esto, Ayuso trató de explicar que no pretendía despreciar a quienes acudían a aquellas colas, sino señalar que la causa de tal situación era la mala gestión del Gobierno «social-comunista». La presidenta de la comunidad también defendió el modelo liberal del PP de Madrid y aseguró que es lo que permite vivir «a la madrileña». Además, criticó la «intromisión de la izquierda» en la elección de las familias, mostrándose a favor del mantenimiento de la situación actual de las educaciones privada y concertada.

Iglesias, por su parte, se dirigió a Gabilondo para pedirle que se llegue a un acuerdo para regular el precio de la vivienda, algo que, asegura, ayudará a los jóvenes y al pequeño comercio. El representante del PSOE le respondió que se encontrará una solución para el problema de la vivienda, aunque no aclaró si dicha solución pasaría por regular los precios o no. El ex vicepresidente también dedicó unos segundos de su intervención a la cultura y criticó la poca importancia que acostumbra a tener en los debates políticos. Pablo Iglesias se mostró favorable a cesar las subvenciones a la tauromaquia y aseguró que las intenciones de su partido eran que la cultura pasase de significar un 5 % del PIB de Madrid a un 10 % y que los artistas, y demás afectados en el sector por la pandemia, comenzasen a recibir ayudas directas.

Edmundo Bal resultó muy crítico con Vox en este bloque, señalando que «la izquierda no va a sumar, esto va de Ciudadanos o Vox en el gobierno» y que su partido está a favor del derecho de la ciudadanía y el Estado de Bienestar «frente a la caridad de Vox». Además, propuso la reducción del IRPF a aquellas personas que tengan que acceder a la sanidad privada para recibir tratamientos de fertilidad y reprochó a Gabilondo que «quiere que Iglesias sea su vicepresidente».

Por último, Mónica García presentó el plan de su partido para reanimar Madrid, con el que buscan apoyar a pymes y trabajadores. También criticó la «indolencia» de Ayuso en cuestiones de género y la «falta de cuidados desde los servicios públicos». Aseguró, también, que en Madrid no se está aplicando la Ley de Igualdad, en especial en cuestiones de igualdad salarial, algo que, señaló, su partido hará. Además de propuso un refuerzo de la Ley de Violencia y la instauración de una renta para progenitores (500 euros cada progenitor y 1.000 euros en caso de tratarse de una familia monoparental o monomarental) durante el tiempo que estos tengan que dejar a un lado su trabajo para criar a sus hijos. También señaló el reto educativo al que se debe enfrentar Madrid. Por ello, propuso la contratación de 16.000 docentes más y aseveró que Más Madrid presentará un «veto al veto parental».

También se habló de economía y fiscalidad

En este bloque, Ayuso mantuvo su defensa del modelo liberal y declaró que los impuestos continúan siendo «demasiado altos». Algo que Mónica García se negó a aceptar, señalando que el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos coinciden en que «para superar esta crisis tienen que poner más, los que más tienen». La candidata de Más País, además, presentó varias propuestas de su partido para la transición hacia una economía verde que, sostuvo, podría llevar a la creación de más de 100.000 empleos. García aseguró que, ahora que llegan los fondos de ayuda europeos, es el momento para iniciar este camino y que se deben comenzar a producir en España productos como coches eléctricos o placas fotovoltaicas. También recuperó el tema de la vivienda del bloque anterior, propuso habilitar los hogares para ser eficientes y ecológicos y sentenció que no puede ser que esté «la vivienda por las nubes y los salarios por los suelos».

Iglesias, por su parte, habló de aplicar la Constitución y defendió una bajada de los impuestos a autónomos y trabajadores, algo dijo querer compensar con la recuperación del impuesto sobre el patrimonio y el aumento del impuesto de sucesiones a las grandes fortunas. Declaró, además, que «es lo que hacen los países serios» y que «tiene que haber solidaridad». Frente a estas propuestas, Gabilondo señaló que, si bien el PSOE apoya la creación de una economía verde y la concesión de ayudas directas, se muestra contrario a modificar los impuestos, «como ha dicho la ministra Calviño», hasta la recuperación del país. Iglesias también atacó una vez más la gestión de Ayuso al señalar la caída del PIB madrileño en un 10 % pese a todas las medidas tomadas para la reactivación económica a costa de menores restricciones frente a la pandemia.

El representante de Ciudadanos, Edmundo Bal, presentó también varias propuestas concretas de su organización, entre las que se encontraban la bajada del IVA del deporte y de las peluquerías. También criticó los pactos del Gobierno central con EH Bildu y Esquerra Republicana y cargó con dureza contra Vox, preguntando al electorado tendente a la derecha si «quieren un partido que promociona la ciencia o a uno que no cree en las vacunas […] A Monasterio, que es antieuropea, representando a Madrid y a España en Europa, o a nosotros».

El discurso de Monasterio estuvo cargado de una fuerte crítica a la política profesional: señaló que 136 diputados en Madrid son «innecesarios» y que «sobran» consejerías, a las que calificó como «chiringuitos». También recuperó la cuestión de los menores de edad extranjeros que han llegado a España sin ningún familiar acompañándolos que se pueda hacer cargo de ellos, defendiendo que el dinero que se invierte en mantenerlos debería emplearse en otras cuestiones.

Por último, y antes del minuto de oro, Gabilondo se dirigió a Mónica García, la candidata de Más Madrid, para ofrecerle abiertamente formar un gobierno de coalición tras las elecciones y solicitó, también, el apoyo de Unidas Podemos para «frenar» a la derecha. Así finalizó su discurso: «Pablo, tenemos doce días para ganar las elecciones». Desde la derecha, tanto Vox como Ciudadanos se mostraron partidarios de ser los socios de gobierno de Ayuso.

El debate finalizó con los minutos de oro de los candidatos y candidatas.

Gabilondo, candidato del PSOE, comenzó esta ronda de cierre haciendo un llamamiento al cambio en Madrid y ofreciendo un «gobierno serio, progresista y honesto». También destacó su propuesta para impulsar los fondos europeos para la recuperación, aunque no la llegó a desarrollar. Finalizó su minuto de oro haciendo hincapié en la confianza que transmite el Partido Socialista: «ustedes nos conocen», y asegurando al espectador que necesita su fuerza, su apoyo y su voto.

Edmundo Bal, candidato de Ciudadanos, se definió como un «servidor público» que lleva dedicando toda su vida a luchar contra la corrupción, que se enfrentó a Pedro Sánchez y a los independentistas, que desea defender los intereses generales y ser el presidente tanto del barrio de Salamanca como del de Vallecas.

Isabel Díaz Ayuso, candidata del PP y presidenta de la comunidad, aprovechó este minuto para volver a insistir en la libertad, advirtiendo de que las elecciones de Madrid, a las que cree que la población irá a votar con ilusión, no sólo definirán el gobierno autonómico sino también el modelo que se quiere para toda España. También volvió a pronunciar su ya famoso lema dicotómico de «comunismo o libertad».

Rocío Monasterio, candidata de Vox, comenzó su minuto criticando el enfoque el resto de candidatos, sentenciando que sus propuestas o bien «aseguran la miseria» o bien «aspiran a que todo siga igual». Advirtió, además, que «sin seguridad no hay libertad, sin seguridad no hay prosperidad», y se mostró contraria a las restricciones implantadas para combatir la pandemia. Hizo referencia, de nuevo, al problema de la okupación, cargó contra los menores extranjeros no acompañados, contra la clase política y contra «los activistas políticos que adoctrinan a nuestros niños en las aulas». Finalizó su discurso pidiendo el «voto seguro para proteger Madrid» y para evitar que quien gobierne «se arrodille ante las políticas de la izquierda».

Mónica García, candidata de Más Madrid, dirigió su discurso a sus hijos y a su hija, a quienes les aseguró que cree en «el poder trasformador de la política», destacando que, como en la medicina, se necesita «responsabilidad, vocación y empatía». También declaró que les quiere dejar como herencia una «sociedad justa y equitativa donde se respete lo de todos» y que aborda el futuro «con ilusión, con empatía y con muchas ideas».

Pablo Iglesias, candidato de Unidas Podemos y ex vicepresidente del Gobierno, finalizó el debate lanzándoles un mensaje a los votantes indecisos y pidiéndoles «que recuerden y que no olviden», «recuerda a esa clase obrera que hizo que todo funcionara cuando era necesario que funcionara», «no te olvides de los que salieron a la calle con palos de golf […], de los que quisieron aprovechar la pandemia como oportunidad para hacer caer al Gobierno y recuperar su poder». Terminó, pasados tan sólo dos tercios de su tiempo, con una promesa: «si recuerdas, y no olvidas, volveremos a ganar».

 

Pável Carballido. Jefe de Cultura y redactor.

“Lo más revolucionario que una persona puede hacer es decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo”. Rosa Luxemburgo