Imagen de las manifestaciones contra la detención de Alexei Navalny: Twitter.

  • Ha habido más de 5.000 detenidos en las manifestaciones, el mayor número desde la época soviética
  • El arresto fue el 17 de enero, cinco meses después de su envenenamiento

La policía de control de pasaportes de Rusia detuvo el 17 de enero a Alexei Navalny, conocido crítico y opositor de Vladimir Putin, cuando aterrizó en la capital rusa. El arresto provocó revuelo en todo el país y El Fondo de Lucha contra la Corrupción (organización del líder opositor), suscitó las manifestaciones vía Twitter: “Alexei Navalny es enviado a prisión por 2,5 años. Nos reunimos en el centro de Moscú inmediatamente”.

Las manifestaciones se celebraron en más de 140 ciudades de Rusia con consignas contra el presidente, Vladimir Putin. Las protestas eran pacíficas, pero aun así se vieron escenas de excesiva violencia como el uso de gas pimienta y descargas eléctricas por parte de los antidisturbios.

Un tribunal de Moscú ordenó este martes 2 de febrero el encarcelamiento de Navalny por violar las condiciones que se le impusieron por una condena por malversación de fondos en 2014, por la que recibió una sentencia condicional.

Navalny afirmó a la prensa antes de ser detenido que no tenía ningún miedo de volver a Rusia tras el atentado contra su vida el pasado 20 de agosto. El activista fue envenenado con un agente nervioso, Novichok, y trasladado a Berlín, donde estuvo sometido a tratamiento mientras permanecía en un coma inducido por los médicos. Navalny acusó entonces a las autoridades rusas del atentado contra su vida y fue respaldado por varios periodistas de investigación. Sin embargo, fue negado por el Kremlin (Palacio del Senado Ruso).

 

Reacciones ante la detención

La detención no solo provocó reacciones a nivel nacional, sino también en el ámbito internacional. Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, condenó la vuelta a prisión de Navalny y pidió su liberación inmediata sin condiciones.

El jefe de la diplomacia europeo, Josep Borrel Fontelles opinó que “la sentencia contradice las obligaciones internacionales de Rusia en la esfera de supremacía de la ley y libertades fundamentales. Y contradice el veredicto del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que calificó este caso como arbitrario”.

Por otro lado, Washington y el ministro de Exteriores de Alemania, Heiko Mass, pidieron la liberación de Navalny así como la excarcelación de los miles de ciudadanos rusos detenidos injustamente.

“La condena contra Alexei Navalny es inaceptable. Un desacuerdo político nunca es un crimen. Pedimos su liberación inmediata. El respeto por los derechos humanos y la libertad democrática no son negociables”, opina el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en un tuit publicado poco después de los hechos acontecidos.

A pesar de todo, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso rechazó las peticiones de liberación. “No se inmiscuyan en los asuntos internos de un Estado soberano. Y recomendamos que todos se ocupen de sus propios problemas”, afirmó la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Maria Zakharova.

Dimitry Peskov, portavoz del Kremlin, se mostró menos cortante y aseguró: “Estamos dispuestos a explicar todo con paciencia, pero no vamos a reaccionar a las declaraciones paternalistas ni a tenerlas en cuenta”.

 

Macarena Lledó. Subdirectora y redactora.

“Si no creemos en la libertad de expresión de las personas que despreciamos, no creemos en ella en absoluto”. Noam Chomsky