Joe Biden en la Cumbre del Clima. Imagen: Casa Blanca. Adam Schultz.

Joe Biden, presidente de Estados Unidos, invitó a 40 líderes mundiales a participar en la Cumbre Virtual del Clima de los días 22 y 23 de abril. El evento, que concluyó ayer, es uno de los establecidos como «clave» antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) convocada para noviembre de 2021 en Glasgow, Escocia.

El acto comenzó con la bienvenida de Biden a los participantes de forma telemática. Durante su discurso demostró su compromiso respecto al medio ambiente y resaltó, sobre todo, la gran oportunidad que se plantea para todos los países con la creación de millones de empleos que impulsen un desarrollo más sostenible y amistoso con la Tierra.

El objetivo de la Cumbre, según la Casa Blanca, era “Alentar a las principales economías del mundo, que representan el 80 % de las emisiones y el 80 % del Producto Interior Bruto (PIB) global, a mantener la meta de limitar el calentamiento del planeta a 1,5 grados centígrados”. Especialmente, se pretendía impulsar en esta tarea a los 16 miembros originales del Foro de las Principales Economías sobre Clima y Energía, como fueron Brasil, Japón, Alemania, México o China, entre otros.

Otro de los motivos para la celebración de la cumbre es el afianzamiento de una alianza internacional con la que hacer frente a la crisis climática de forma coordinada.

Sin embargo, una de las grandes causas del encuentro ha sido el esfuerzo de Biden por alejarse de las políticas desregulatorias del ex presidente Donald Trump, quien entre otras acciones, se retiró de los Acuerdos de París firmados en 2015. El nuevo presidente de Estados Unidos estableció la lucha contra el cambio climático como una de sus prioridades en el Gobierno, y así lo reafirmó el día después de su nombramiento oficial con la reincorporación a estos Acuerdos.

Durante los dos días y cinco sesiones de la Cumbre, el foco se centró en temas como “los beneficios económicos de la transición hacia una nueva energía limpia”, la reducción de las emisiones durante la década actual, la financiación para impulsar esta transición y para ayudar a los países más vulnerables que están haciendo frente a los impactos climáticos. Así como un debate acerca de los desafíos de seguridad global que se plantean.

España fue uno de los países invitados a la Cumbre, donde contó con la representación de Margarita Robles, ministra de Defensa, en la sesión acerca de Seguridad climática y con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la ronda número cinco sobre las oportunidad económicas de la acción climática.

Promesas climáticas

La Unión Europea (UE) se adelantó a la celebración de la cumbre para anunciar tan solo un día antes, el 21 de abril, el acuerdo político provisional alcanzado de acuerdo con el objetivo de neutralidad climática para 2050. Mediante este se aprueba la Ley Europea del Clima para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 55 % de aquí a 2030 con respecto a los niveles de 1990, tal y como se decidió en los Acuerdos de París.

Biden, por su parte, garantizó el día 22 de marzo que Estados Unidos alcanzaría las cero emisiones para, como plazo máximo, el año 2050, para lo cual marcó la ambiciosa meta de reducir entre un 50 y 52 % las emisiones para 2030.

Reacciones ante las promesas

Greenpeace, respecto al acuerdo al que llegó la Unión Europea, ha manifestado que «la UE está más preocupada por tener algo de lo que presumir en la cumbre climática de Biden que por lo que significa para la emergencia climática».

Asimismo, Greenpeace España ha señalado que Pedro Sánchez “ha desperdiciado la ocasión de presentar propuestas más ambiciosas” en la Cumbre del Clima organizada por Estados Unidos. José Luis García, responsable de la campaña de Cambio Climático de la ONG apuntaba: “No basta con aprobar una ley de cambio climático si los objetivos no son lo ambiciosos que exige la ciencia. Para presentarse como un líder en la escena climática internacional, Pedro Sánchez debe atreverse a (…) plantar cara a los intereses de las grandes corporaciones fósiles, que en España representan las eléctricas, gasistas y petroleras”.

 

Mª Luisa Muñoz. Jefa de Edición e Imagen corporativa y redactora.

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