Disturbios en las calles de Sudáfrica. Imagen: Reuters.

  • El origen de los disturbios viene del estallido de la desigualdad histórica sudafricana
  • Las autoridades han desplegado a 2.500 soldados en las provincias de Gauteng y KwaZulu-Natal

Jacob Zuma, dirigente del país desde 2009 hasta 2018, fue condenado a prisión a principios del mes de julio por desacato al no declarar tras ser acusado de corrupción por la justicia sudafricana. En consecuencia, el exlíder se entregó a las autoridades el pasado 7 de julio, lo que conllevó que las calles comenzaran a llenarse de disturbios ciudadanos de forma progresiva.

Las acusaciones de corrupción hacia el exdirigente sudafricano comenzaron hace años, cuando este se encontraba vinculado a la familia Gupta. Este núcleo familiar de origen indio logró hacerse con una parte mayoritaria del poder económico de Sudáfrica desde mediados de los años 90, llegando a incidir en el poder político.

Los Gupta, que se respaldaron también en el Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela, aprovecharon el fin del apartheid  para instaurarse como una de las figuras oligarcas del nuevo país que, entonces, comenzaba a tomar forma.

Esta situación, sumada a la entrada en prisión de Zuma, llevó a que la crispación entre los sudafricanos provocada por un clima de desigualdad histórica estallara.

Así, una semana después del encarcelamiento del exlíder, los disturbios dejaron 72 muertos en el país. En los datos actualizados de los últimos dos días se ha podido saber que se han superado las 337 muertes, así como los más de 600 detenidos.

Estos disturbios se han traducido en la escasez de alimentos primordiales de la zona, tales como las cañas de azúcar que se ubican en grandes granjas que han sido incendiadas.

A su vez, las autoridades han enviado a 2.500  soldados del ejército a las provincias de Gauteng y KwaZulu-Natal, donde han tenido lugar los principales saqueamientos de tiendas y disturbios más violentos.

Según diversas fuentes del gobierno del país, los instigadores de las protestas podrían ser partidarios del discurso antiapartheid  de Zuma, el cual podría haberse interpretado como un pretexto para ir en contra de la minoría blanca del país.

No obstante, los disturbios se han extendido rápidamente en el país, lo que ha llevado a la ciudadanía a revelarse ante la desigualdad racial y la precariedad laboral que emerge de las grandes personalidades que concentran el poder político y económico en sus manos desde hace años en Sudáfrica.

Políticos reconocidos del país como David Makhura sentencian la importancia de que estos disturbios cesen ya que se consideran un retroceso para la economía del país, la cual ha sufrido gran deterioro debido a la situación del COVID-19.

 

Yaiza Rubio. Jefa de Dinamización de redes y redactora.

“Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro”. Descartes