Bandera LGTB. Imagen: Stavrialena Gontzou vía Unsplash.  

  • Tras la decisión de un tribunal, Japón se suma a los más de 30 países que permiten el matrimonio homosexual

A pesar de que se trata de un país en el que los actos homosexuales, tanto en el ámbito público como en el privado, fueron despenalizados con la aprobación del Código Civil de 1880,  Japón no había establecido un sistema de registro con efectos jurídicos válidos para reconocer el matrimonio homosexual.

Por ello, la legalización de este se ha tratado de judicializar de forma que se aplique a todo Japón desde 2015, cuando distintas áreas territoriales comenzaron a ofrecer registros no oficiales para que las personas de distinto sexo pudieran casarse.

Respecto a esto, el Gobierno nipón actual se ha posicionado en contra de la legalización del matrimonio homosexual basándose en la Constitución del país. En el artículo 24 de esta figura lo siguiente: «El matrimonio se basará únicamente en el consentimiento mutuo de ambos sexos y se mantendrá mediante la cooperación mutua con la igualdad de derechos de marido y mujer como base».

El Gobierno, que había concretado su postura en torno al no, ha visto su resolución ser rechazada cuando el Tribunal de Distrito de Sapporo, en el norte de Japón, ha desestimado esta mañana la decisión, movido, en parte, por la presión popular de varias parejas homosexuales que demandaban, además, una indemnización por daños psicológicos.

El poder legislativo de Japón ha hecho también uso de la Constitución cuando ha refrendado que la iniciativa gubernamental era inconstitucional debido a que se contradecía el artículo 14, el cual reconoce el principio de igualdad ante la ley.

Así, la demanda popular se ha cumplido, pero no han sido concedidas las indemnizaciones reclamadas.

De esta manera, Japón se convierte en uno de los más de 30 países que ya legislan favorablemente el matrimonio homosexual, al igual que España viene haciéndolo desde 2005.  Sin embargo, el reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo sigue sin estar reconocido legalmente o incluso despenalizado en más de 100 países como Mauritania, Somalia o Sudán, entre otros.

 

Yaiza Rubio. Jefa de Dinamización de redes y redactora.

“Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro”. Descartes