Proyecto del puerto de Fonsalía. Imagen: Ayuntamiento de Guía de Isora.

  • El objetivo de este macropuerto es mejorar la comunicación marítima con La Gomera y apoyar al puerto de Los Cristianos
  • El impacto medioambiental de esta construcción pondrá en peligro a los cetáceos que habitan en la costa de Guía de Isora

El puerto de Fonsalía implicará la creación de un dique de 739 metros de longitud que permitirá el atraque de cuatro buques, además dará la posibilidad de poder anudar cruceros en las cuatro alineaciones diseñadas. Este proyecto supondrá una amenaza para la amplia población de cetáceos que habitan la zona. Entre los animales visitantes y residentes, se estima que habría unos 600 ejemplares en apenas 69.500 hectáreas. Entre los animales que viven en esta zona de la costa tinerfeña destacan los calderones, ya que Tenerife es uno de los pocos puntos en el mundo en el que se pueden avistar dichos mamíferos.

Tenerife comenzó a plantear la construcción de esta infraestructura a finales del siglo XX con el objetivo de evitar el colapso del puerto de Los Cristianos, así como para mejorar las comunicaciones marítimas con La Palma y La Gomera.

Aunque el proyecto se paralizó durante más de 20 años, en 2014 consiguió todas las garantías ambientales exigidas. Pero no ha sido hasta principios de verano cuando el Parlamento de Canarias ha reiniciado el proceso para comenzar la construcción.

A pesar del riesgo que podría suponer para la fauna de la zona, el Parlamento de Canarias, a propuesta del Grupo Popular, aprobó el miércoles 9 de junio una Proposición No de Ley (PNL) con la que se impulsaba definitivamente el proyecto del puerto de Fonsalía. Estas acciones suponen una verdadera amenaza para un medio que produce el 50 % del oxígeno del planeta.

A pesar de que la aprobación del proyecto se produjera hace más de un mes, las voces de varios activistas se han viralizado ahora, tras mostrar las imágenes de Hope, una cría de calderón que tuvo que ser sacrificada tras mutilarse la cola con las hélices de un barco.

 

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Santuario de cetáceos

La conocida como franja de Teno-Rasca, lo que corresponde con la costa suroeste de Tenerife, se encuentra protegida desde 2014 tras ser catalogada como Zona Especial de Conservación por Natura 2000. Esta categoría se otorga a aquellas áreas donde hay un interés especial por la conservación de la biodiversidad.

Además, a principios de 2021 se concedió el título de Lugar Patrimonio de Ballenas otorgado por Alianza Mundial de Cetáceos. Tenerife se convirtió así en la primera zona con esta categoría en toda Europa y la tercera en todo el mundo, solo detrás de Bluff, en Sudáfrica, y Harvey Bay, en Australia.

A pesar de estos títulos, la costa de Fonsalía, una pequeña localidad del municipio de Guía de Isora, se sale de ese perímetro protegido, lo que permite la construcción del puerto, ya que no cuenta con las limitaciones y restricciones que se imponen a las zonas protegidas.

Franja de Teno-Rasca, costa oeste de Tenerife. Imagen: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

La zona cuenta con una gran riqueza de flora y fauna marina. El número de ejemplares de cetáceos es muy elevado, llegando a los 600 mamíferos. También se localizan tortugas verdes, especie que se encuentra en peligro de extinción. Los expertos explican esta presencia masiva de animales debido a la gran cantidad de alimento que se encuentra en el fondo marino en esa zona.

Especies localizadas en la franja Teno-Rasca, Tenerife. Imagen: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. 

Las embarcaciones, tanto comerciales como deportivas, supondrían por tanto un gran riesgo puesto que las aspas de los motores son una de las principales amenazas para los delfines, ballenas y demás animales de gran envergadura. A su vez, el aumento del movimiento de los barcos implica un mayor calentamiento de las aguas, así como el aumento de la cantidad de residuos que acabarían en este punto del litoral tinerfeño.

Todo esto movió a la ciudadanía llevándolos a sumarse al movimiento iniciado hace años por el activista Ben Magec, miembro de Ecologistas en Acción, consiguiendo recaudar más de 200.000 firmas para paralizar la creación de este macropuerto. Otras entidades como WWF, GreenPeace u Oceana se han sumado a la denuncia. El éxito de esta iniciativa se debe, en gran medida, a la visibilización que han llevado a cabo numerosos influencers como los hermanos Boisset.

Marina García. Jefa de Redacción y redactora.

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