Manifestación en Bogotá (Colombia) durante el paro nacional. Imagen: Luisa González.

  • El presidente colombiano, Iván Duque, y el Comité Nacional del Paro (CNP) se han reunido para negociar el fin de las revueltas
  • El mismo organismo ha convocado nuevas manifestaciones a pesar de dichos acercamientos

El pueblo de Colombia continúa con sus reivindicaciones por todo el país tras 21 días de huelga general. El Comité Nacional del Paro ha anunciado en redes sociales y en su página web que habrá una “gran movilización pacífica” a partir de hoy, martes 19 de mayo, y de duración indefinida.

El objetivo de las protestas sigue la estela de las anteriores, pues animan a los ciudadanos colombianos a portar sus banderas y cacerolas para protestar contra «la brutalidad policial y las políticas del gobierno de Duque».

Y es que, 42 manifestantes han sido asesinados en lo que va de protestas según datos de la semana anterior de la Defensoría del Pueblo, a la espera de una nueva actualización oficial.

No obstante, el CNP aboga en su comunicado por el cumplimiento de todas las normas sanitarias, puesto que la pandemia y los efectos del COVID-19 no cesan: se registraron 509 muertos y 12.984 casos nuevos ayer, lunes 17 de mayo.

Mientras tanto, los agentes sociales de dicha organización, que habían comenzado a dialogar hace una semana, se reunieron con el Gobierno de Duque el pasado domingo y ayer, para tratar de poner fin a las revueltas.

Varios representantes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Conferencia Episcopal se encargaron de mediar entre ambos bandos, pero no se produjo ningún acuerdo, como era de esperar al ser uno de los primeros acercamientos.

Aun así, el Comité puso sobre la mesa un texto con 19 puntos o requisitos previos a iniciar cualquier negociación. Entre ellos, se encuentran el cese de la violencia y el respeto al libre ejercicio de protesta pacífica, así como una reforma policial.

El Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, ha querido mostrar cautela en nombre del Ejecutivo: “La Mesa de Negociación aún no se instalará, debido a que este documento debe ser analizado por el Gobierno nacional”.

Sin embargo, es poco probable que estos acuerdos sirvan para apaciguar todo el país. La razón fundamental es la complejidad de las revueltas y la disparidad entre los grupos de protesta, que comprenden también a asociaciones estudiantiles e indígenas.

De hecho, el propio Comité Nacional del Paro ha constatado que no quiere asumir la “vocería” de toda la ciudadanía, tras las críticas de otras organizaciones por su falta de liderazgo y ante la desconfianza hacia el presidente de cara a las negociaciones.

Es el caso de la Minga indígena, que protagonizó una de las protestas más represaliadas el lunes 18 de mayo en la ciudad de Cali, donde fueron atacados tanto por la policía como por grupos de civiles.

Sin embargo, lo sucedido no ha frenado ni a la Asociación de Cabildos Indígenas de Antioquia ni a la Organización Indígena de Antioquia, que han organizado marchas por todo Medellín durante esta semana.

 

La violencia policial: nuevo objetivo de protesta

La oposición a la reforma fiscal que presentó el Gobierno colombiano marcó el inicio de las movilizaciones en el país latinoamericano. Sin embargo, este suceso fue el que agotó la paciencia del pueblo, por lo que los motivos de protesta se han multiplicado en las últimas semanas.

Una de las razones de mayor peso ha sido la brutalidad policial contra los manifestantes, principalmente pacíficos, que han llenado las calles durante el mes de mayo.

Las justificaciones por parte del Ejecutivo de que esta represión solo se realiza contra los vándalos ha quedado en evidencia tras la multitud de vídeos e imágenes difundidos sobre las actuaciones de las fuerzas de seguridad del estado.

En especial, se han criticado los procedimientos del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), que han utilizado una violencia desproporcionada contra los manifestantes para disuadirlos y cortar los bloqueos de carreteras.

Los disturbios que tuvieron lugar en el municipio de Yumbo y en el de Popayán, fruto del suicidio de una joven tras salir de dependencias policiales, no dan síntomas de que la solución en Colombia esté cerca.

 

Venancio Sánchez-Cambronero. Redactor.

“El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a esconderse”. Ryszard Kapuściński