14 de abril de 1931, Plaza de Sant Jaume, Barcelona. Imagen: Banda Municipal de Barcelona.

  • El día 14 de abril de 1931 se promulgaba la Segunda República en España
  • Casi ocho meses después se aprobó la Constitución de la República Española

Hoy, 14 de abril de 2021, cuando se celebra el 90 aniversario del inicio de la República, se han convocado diferentes concentraciones en varias localizaciones del territorio nacional.

En Madrid, el Partido Comunista de España en Madrid ha convocado una manifestación que tendrá su origen en Cibeles a las 19.00 horas y que terminará en Sol.

El 13 de septiembre de 1923, el general Primo de Rivera dio un golpe de estado con el que se inició un directorio militar que terminará en 1930.

Alfonso XIII, rey de España desde 1902, retiró el apoyo que le había brindado a Primo de Rivera por miedo a terminar de desprestigiar a la monarquía.

Tras la dimisión de Primo de Rivera, le sustituyó Dámaso Berenguer, Jefe de la Casa Militar del Rey, quien no supo afrontar la situación, por lo que la oposición comenzó a crecer y a organizarse.

Estos movimientos dieron lugar a la firma del Pacto de San Sebastián, en el que se acordaba la sustitución de la monarquía y las reformas que se deberían de hacer una vez depuesta la monarquía.

En él participaron los republicanos, nacionalistas catalanes y el PSOE, quedando la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) al margen. Posteriormente, esta apoyará lo suscrito en el pacto, pero no participará de él.

Para llevar a cabo sus objetivos emprendieron dos líneas de actuación: una militar que desembocó en el pronunciamiento de Jaca, el 12 de diciembre de 1930, y una política que mediante la prensa y los mítines llevó a cabo una campaña de desprestigio de la monarquía.

Esta segunda vía dio lugar a un Comité Revolucionario en el que participaron personalidades como Indalecio Prieto, Alcalá Zamora o Azaña, entre otros. El Comité emitió un manifiesto donde se instaba a la ciudadanía a derribar la monarquía.

Por ello, en las elecciones del 12 de abril de 1931, la conjunción Republica-Socialista (PSOE, Partido Radical, Partido Radical Socialista, Derecha Liberal Republicana, Acción Republicana, Partido Republicano Democrático Federal, Federación Republicana Gallega, Agrupación al Servicio de la República, Partit Catalanista Republicà) obtuvo la victoria con un 72,92 % de los votos, lo que se tradujo en 368 de los 470 escaños del momento.

Tras estos resultados, la ciudadanía salió a las calles pidiendo la instauración de una república en España, y Alfonso XIII, viendo sus nulos apoyos, huyó a París. Tras estos movimientos, el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República.

La República a lo largo de sus ocho años de vida

Aunque el primer movimiento que se había planteado fue convocar elecciones, antes de esto, la República implantó una serie de medidas. El debate territorial fue uno de los primeros conflictos que tuvieron que afrontar. Los nacionalismos aspiraban a obtener más autonomía, por lo que la República inició una reforma en la organización territorial, para que estas regiones contaran con una mayor independencia. Por ejemplo, Cataluña consiguió en este momento restaurar la Generalitat.

También se intentó mejorar la situación de los españoles implantando reformas agrarias como el decreto de laboreo forzoso, por el que se obligaba a los propietarios a tener las tierras cultivadas, o el decreto de términos municipales, por el que se obligaba a los dueños de la tierra a contratar a campesinos locales.

También intentará alfabetizar a la población y promover una educación laica.

El ejército también sufrió modificaciones: con el objetivo de modernizarlo y hacerlo más eficaz, redujeron el número de efectivos y cerraron la Academia Militar de Zaragoza, de la que era director Francisco Franco.

Finalmente, el 9 de diciembre de 1931 se aprobó la Constitución de la República, en la que se definió a España como una República democrática y laica. En ella se ampliaba el reconocimiento de derechos y libertades, otorgándole el voto a la mujer, legalizando el matrimonio civil, el divorcio, estableciendo la educación primaria obligatoria y gratuita…

Tras ocho años de vida de la República, se convocaron elecciones en 1936 en las que se vio la división de la sociedad entre la derecha y la izquierda, y entre los propios bandos, aunque la derecha se mostrará más fragmentada. La C.E.D.A se presentó a estas elecciones reivindicando una reforma constitucional; la ultraderecha conspirará militarmente contra la República; UGT se acercó a mensajes comunistas; y se creó el Frente Popular a iniciativa de la Tercera Internacional.

Esas elecciones las ganó la izquierda, en concreto el Frente Popular, en el que se aglutinaban comunistas, republicanos y socialistas. Así, Alcalá Zamora encargó de nuevo a Manuel Azaña formar gobierno.

Tras un periodo de radicalización en todos los sentidos, el 12 de julio aparecerá asesinado el teniente de la Guardia de Asalto José Castillo. Al día siguiente, se encontrará el cadáver de José Calvo Sotelo. Tras esto se declarará el Estado de alarma en Madrid y se clausurarán las sedes de Renovación Española y Comunicación Tradicionalista, así como los Ateneos anarquistas.

Finalmente el 17 de julio de 1936, los generales Emilio Mola y Francisco Franco iniciará una sublevación contra la República, elegida democráticamente.

Historia de la bandera

La bandera republicana, reconocida como tal el 27 de abril de 1931, está formada por tres franjas horizontales: un roja, una amarilla y por último, una morada.

En el centro, se sitúa el escudo de la República encabezado por una especie de corana de oro que representa una muralla. Esta se daba a aquellos romanos que coronaban en primer lugar una colina o que izaban la bandera del Senado romano en tierra conquistada, por lo tanto, es un símbolo del triunfo en la batalla.

Durante estos años, han sido muchas las hipótesis que han surgido a cerca del color morado de la bandera republicana. Se ha especulado con un posible caso de daltonismo al diseñar la bandera, incluso que se trataba de una bandera rojigualda desteñida.

Sin embargo, tal y como se especificó en el propio decreto por el que se estipulaba ese cambio. “Se conservan los dos colores y se le añade un tercero, que la tradición admite por insignia de una región ilustre”, esa “región ilustre” hace referencia a Castilla.

Se entendía que el rojo y el amarillo hacían referencia a la antigua corona de Aragón, y por tanto, Castilla debía de ser incluida de alguna manera. Por ello rescataron el color  morado heredado de “Los Comuneros de Castilla” del siglo XIX, cuya bandera, aunque fue roja carmesí en origen, se acabó representando con el color morado oscuro.

Marina García. Jefa de Redacción y redactora.

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