Pintada en oposición al expresidente y al presidente interino de Sri Lanka. Imagen: Global Voices.

  • El expresidente, Gotabhaya Rajapaksa, abandonó el país el pasado miércoles 13 de julio
  • Las protestas prosiguen con fuerza pese a la dimisión del ex mandatario huido

Sri Lanka vivió, el pasado 9 de julio, una jornada de protestas históricas que acabó con el asalto y la ocupación de la residencia presidencial por parte miles de manifestantes. Antes estos hechos, el presidente, Gotabahaya Rajapaksa, decidió dejar su cargo y abandonar el país el 13 de julio, volando secretamente a Singapur.

El Parlamento de la isla aceptó ayer, viernes 15 de julio, su dimisión. Allí también se leyó su carta de despedida, que lejos de asumir responsabilidades, apuntaba como culpables de la terrible crisis económica por la que pasa el país a la pandemia del COVID-19 y a la mala gestión previa a su mandato. La cámara legislativa de Sri Lanka anunció, además, que el día 20 de julio se escogerá al nuevo presidente.

Entre los candidatos a dirigir el próximo Ejecutivo se encuentran Ranil Wickremesinghe, el actual primer ministro y presidente interino, al que los manifestantes piden lejos del poder y a quien una parte del partido mayoritario, Sri Lanka Podujana Peramuna (SLPP), la formación de Rajapaksa, parece ir a apoyar; Dullas Alahapperuma, un disidente del SLPP que dividirá el voto y obligará a buscar alianzas; y Sajith Premadasa, el líder de la oposición. Será relevante también el voto del Sri Lanka Freedom Party, que afirmó que no apoyará a ningún candidato que no establezca una hoja de ruta para el futuro Gobierno.

Las protestas en esta isla del sudeste asiático llevan activas desde hace meses y su intensidad no ha hecho más que aumentar, en especial, tras las subidas de precios provocadas por la guerra de Ucrania. El pasado mayo, el ex primer ministro del país, Mahina Rajapaksa, hermano del expresidente huido, ya se vio obligado a abandonar su cargo. Sin embargo, esta dimisión no consiguió detener las protestas, como tampoco lo ha hecho la dimisión de Gotabhaya.

Sri Lanka está sufriendo la crisis más importante de su historia desde la descolonización británica. La inestabilidad política, el hartazgo ciudadano con el secuestro cuasi-oligárquico de las instituciones del Estado por parte de las familias más poderosas de la isla, la crisis de liquidez y la situación económica, fruto, en gran parte, de conflictos internacionales y de un periodo recesivo mundial, hacen que el cese de las protestas parezca lejano y que la población exija no sólo un cambio de gobierno, sino una renovación completa del sistema político del país.

 

Pável Carballido. Jefe de Internacional y redactor.

“Lo más revolucionario que una persona puede hacer es decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo”. Rosa Luxemburgo